Me he aplicado la misma medicina que receto a mis alumnos y me he dicho: querer es poder... (lo que significa que hoy no hay serie antes de ir a la cama) y aquí estoy, ante la pantalla. Espero que os merezca la pena lo que os voy a contar.
Empezaré por algo anecdótico para que no se haga pesado. El pasado fin de semana Laura y yo estuvimos en un curso de Primeros Auxilios para niños y bebés que impartía Alejandro López Carresi, cooperante y asistente médico con dos décadas de experiencia en diversos servicios de emergencias.
El curso me interesaba particularmente porque siempre me ha dado pánico el pensar que no sabré cómo reaccionar, cómo ser de ayuda, en una situación de emergencia, más aún en una situación doméstica, si algo le sucediera a Deneb. Nadie queremos vernos en situaciones así, pero tengo claro que si se dan, quiero saber qué hacer.
El curso cumplió con creces mis expectativas y curó mi ansiedad a base de respuestas, práctica y conocimiento. Espero que se repita en próximos años, porque un reciclaje cíclico me parece absolutamente imprescindible para aquellos que no aplicamos estas técnicas de manera habitual.
Alex nos enseñó a hacer RCP, la maniobra de Heimlich y muchas cosas más, pero lo más importante, nos enseñó a establecer prioridades a la hora de ayudar, en sus propias palabras que repetía como un mantra "RESPIRA O NO RESPIRA". Lo básico para saber qué hacer está recogido en esas cuatro palabras.
Os dejo un video muy divertido que exhibió durante la charla, tiene como protagonista a Vinnie Jones, actor muy conocido por sus papeles de mafioso. Un 10 y mi admiración para el equipo de creativos que tuvieron esta idea:
Más cosas, Víctor Arias, me envió un magnifico video titulado:
Landfill Harmonic- The world sends us garbage... We send back music.
Podemos ver el efecto de la música en comunidades con nulos recursos y escaso futuro, un ejemplo, una enseñanza y un recordatorio de para qué estamos donde estamos y hacemos lo que hacemos.
Y en el apartado de crítica musical dos comentarios, por un lado, el concierto de la violoncellista, querida y admirada amiga Iris Azquinecer presentando su disco "Azul y Jade" en el que incluye música compuesta por ella misma y Suites para violoncello solo de J.S.Bach. La presentación tendrá lugar el 2 de Abril en el Teatro del Arte, a las 20.30h. Mucha suerte!
En segundo lugar comentaros un interesantísimo concierto al que asistimos el domingo pasado en el Auditorio Nacional, con la Orquesta Nacional de España como protagonista.
El programa consistía en un concierto para violoncello de Arnaldo di Felice, compositor contemporaneo, en lo que era un encargo de la OCNE, estreno mundial. Y una segunda parte apabullante con la Quinta sinfonía de Gustav Mahler, con un impresionante Ken Nagano a la batuta.
No os voy a mentir, el concierto de violoncello fue recibido con enorme frialdad, lo cierto es que nunca había asistido a una obra con tan pocos aplausos en el Auditorio. La audición de la obra y la posterior digestión de la misma me dieron para hacerme multitud de preguntas...sobre la música, los compositores, el tiempo musical que vivimos y hacia adónde vamos, el arte y la transgresión, la pérdida de cierto carácter hedonista en la música...
En ese sentido el concierto logró despertar en mí un cierto carácter crítico y reflexivo... algo es algo (a Laura le dio dolor de cabeza). Dándole vueltas a la complejidad, para mí imposible de desentrañar, del lenguaje musical moderno llegué a un cierto paralelismo con el cine antiguo y el actual. La manera lineal de contar las historias en el pasado ha dado paso a una sucesión de flashback y flashforward, historias en collage y decenas de otras técnicas narrativas. Para cualquiera de mis jóvenes alumnos, esto que podemos considerar una cierta complejidad narrativa, no lo es. Para ellos es lo natural, lo habitual.
No ocurre así en la "música culta". El divorcio evidente entre el público y el compositor no ofrece caminos a la reconciliación, a una normalidad. El concierto del domingo así lo evidenció.
Como bálsamo sanador, la Quinta sinfonía de Mahler, una obra titánica en forma y orquestación, maravillosamente dirigida por este Ken Nagano, director eficiente de movimientos sutiles y cero sobreactuación que supo transmitir y hacer disfrutar a orquesta y público por igual. Admirable.
De la obra sólo puedo decir que es un "must have", mezcla de épica romántica y exquisitez vienesa, heredera de una época "fin de siecle" y de la mejor tradición sinfónica, con Beethoven y Brahms a la cabeza.
A Laura le encantó, ya le avisé de que sería larga, pero no se hace larga en absoluto, cada movimiento de los cinco que consta es genuino. Aquí os dejo este genial Adagietto, que para Mahler fue el encuentro con el amor y que utilizó Luchino Visconti en su película "Muerte en Venecia", así de ambigua (y maravillosa) es la música.
Es curioso como un Mahler rompiendo ya las costuras de la tonalidad y de la forma, es absolutamente tolerado por el público, más aún, aplaudido a rabiar. ¿Cuándo sucederá algo así con los compositores contemporáneos? Me pregunto.

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