Tenemos un gran fin de semana musical por delante.
El sábado acudimos a Bustarviejo, en la sierra norte de Madrid, invitados en la celebración del Día del Libro en su preciosa biblioteca municipal. Llevamos "Cuentachelos" con nosotros para amenizar la celebración, en esta ocasión tres cuentos estupendos:
El temido enemigo, una historia sobre amor, odio, celos y humildad que nos hará pensar.
Frederick es un pequeño ratón soñador con el que comprenderemos el valor de la palabra y la poesía.
El deseo de Ruby, un emotivo homenaje a la independencia de espíritu, inspirado en la biografía de la abuela de la autora.
Aquí el maravilloso cartel elaborado por nuestro anfitrión, Francisco Martín.
La música corre a cargo de los alumnnos de violoncello y música de cámara de la Escuela municipal de Música de Buitrago del Lozoya, de la narración se encarga la inigualable voz de Ángeles Fernández Ríos.
El sábado a las 18.00h. Allí os esperamos!!
El domingo voy a encontrarme con varios de mis alumnos para asistir a una sesión musical en el Auditorio Nacional, con la Orquesta Nacional de España en un programa con gran contraste y atractivo.
En la primera parte escucharemos atentos la interpretación que la violoncellista Sol Gabetta hace del Concierto en la menor de Robert Schumann. Entramos de lleno en el romanticismo alemán y la atormentada cabeza del compositor, con temas llenos de lirismo que fluyen atravesando muy diversos estados de ánimo, contradictorios a veces, complementarios otras. Elegante, juguetón, furioso, tempestuoso, tímido... Un concierto enormemente virtuoso y exigente para una solista de gran carisma. Una delicia.
Aquí Sol Gabetta tocando el impetuoso comienzo del concierto nº1 de Saint Saens:
En la segunda parte cambio radical de época y estilo. Caminamos hacia atrás hasta el clasicismo y su máximo exponente, Wolfgang Amadeus Mozart para escuchar su Misa en do menor. Tal vez el primer encuentro para muchos de los asistentes con la música vocal.
La verdad es que en su momento la música vocal no me resultó nada atractiva, desde luego era fruto del desconocimiento y la falta de aprendizaje. Hoy no tengo dudas en considerar a la voz el instrumento más brillante jamás fabricado, el espejo en el que nosotros instrumentistas debemos mirarnos. No fue hasta que ya con 16 años, un día nos "obligaron" en clase de canto a escuchar "Messiah" de Haendel, que me di cuenta de lo atractiva que podía ser este tipo de música. En mi caso, el hecho de ser una pieza en inglés, en la que entendía el texto, tuvo mucho que ver en mi cambio de parecer. Esa semana pedí una grabación por catálogo (conseguir música clásica en aquella época no era tan sencillo, y menos en una pequeña capital de provincias) y Messiah me acompañó cada día después de comer durante varios meses, hasta que podía cantar los tuttis y los solos de memoria. Después llegaron "La pasión según San Mateo" de Bach, donde descubrí que una sola frase de un violín puede tanto hacer brotar las lágrimas como iluminar tu ánimo, el Requiem de Mozart, las óperas y muchas más. Espero que esta Misa en do menor de Mozart que vamos a escuchar tenga algo de ese efecto y salgamos a comer el domingo algo más ricos de lo que entramos.
Y aquí os lo contaré.

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